CARTA POSTUMA A SEGUNDO TEOBALDO



Aquí les mando una copia de una Carta póstuma a Segundo Teobaldo


Segundo Teobaldo, Chino, tú partida hacia el cielo no ha sido en vano, aquí quedan tus obras y tus acciones, mis hijos y Fanny te recuerdan con alegría por ese amor y desprendimiento, ya que siempre estuviste pendiente de todos, y sufrías y compartías las alegrías y las penas que la vida nos ofrece.

Tú no has muerto, porque ahora entiendo que Dios ha querido que ahora vivas en el corazón de todos nosotros, si antes la rutina y los ajetreos laborales nos hacían olvidar lo que pasaba fuera de nosotros, ahora, te has introducido en el corazón de tus hermanos, de tus hijas de tu esposa Ana y de todos los sobrinos, familiares y los que te conocieron y te quisieron para que este amor y cariño que dabas a todos, esté por siempre dentro de cada uno de nosotros.

Has lacerado nuestra alma, para perforar un hueco y depositarte ahí, para tenerte siempre presente, lo veo en ese dolor que como una lanza la atraviesas el cuerpo, me has hecho sentir el más último de la tierra, me has dado donde más duele.

Tú fuiste el más tranquilo, y sonriente de todos, siempre alegre, nunca te molestabas, siempre con la sonrisa, un gran corazón, te desvivías por tus hijas, yo también te recuerdo con alegría, cuando jugábamos en la plataforma de Los Guardias en Catacaos, el equipo de Los Gonzáles. Siempre volteábamos los partidos, cuando ibamos perdiendo nos uníamos y ganábamos, tú eras el mejor jugador de todos nosotros, siempre ganábamos por ti, por esa visión y tranquilidad para ganar los partidos. Fuiste premio de excelencia en el colegio y terminaste tu profesión en la Universidad como si fuera una pichanguita, siempre me sentí orgulloso de ti, siempre obediente y me siento también más orgulloso de ti porque en Lima te abriste camino desde abajo junto a nuestro hermano Leoncio Elías, demostraron que son de buena estirpe.

Ahora como buen delantero, te nos has adelantado. Pero en esta corta existencia y el resto de días que nos queda en este mundo, seguiremos tus pasos y tu ejemplo, dejas dos lindas e inteligentes niñas que serán también el orgullo de la familia. Tu esposa Ana es fuerte y seguirá adelante y ahí estarán tus hermanos.

Ahora eres inmortal porque vivirás y perdurarás en la mente y el corazón de tus familiares y generaciones futuras a quienes contaremos de tus acciones; y en el cielo
sé que Dios te tiene a su lado, desde allá tu espíritu que vuelve al Señor, nos está mirando, porque el cuerpo que es también creación de Dios hecha del polvo al polvo vuelve, mientras que el espíritu regresa a Dios, y te lo has ganado porque tú has sido Bueno y Grande.

Ahora sólo queda, que reflexionemos y cambiemos, que en el corto trecho de este paso por el mundo terrenal lo vivamos con alegría así como eras Segundo Teobaldo, sacaremos el mejor provecho de tu partida, seguiré tu ejemplo, seremos más alegres, sonrientes, no nos molestaremos con cualquier cosa, ayudaremos a los demás, estaremos pendientes de los problemas de los otros. Rezaré , rezaré y seguiré rezando muchas oraciones hasta el último de mis días por ti y por tus hijas, le diré a mis hijos y esposa que lo hagan por todos los hermanos, mis padres, familiares, y los demás y lo haré con alegría ya no con tristeza, ni pena, porque ya entendí que tú estás vivo, vivirás por siempre, te has inmortalizado, has ganado la batalla.

Gracias Dios Mío por darme la luz necesaria para entender este mensaje que nos has enviado, lo compartiré con mis hermanos, hijos, sobrinos, familiares y con todos los que lo conocieron, y amigos, para que ya no sufran, sino que vivan así como era Segundo Teobaldo: Grande y Bueno, alegre y bondadoso, sensible, fuerte, inteligente, audaz, tranquilo, ágil, desprendido, luchador y batallador, honrado y lo más importante limpio y puro de corazón.

Segundo Teobaldo, no te diré adiós en esta carta, sino que te diré POR SIEMPRE





Tu hermano

Oscar

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nota sobre Historia de Catacaos por Oscar Gonzáles

LA CUYUSCA I POR OSCAR GONZALES